martes, 22 de julio de 2014

Conocerse a sí mismo

En la mañana llegué al colegio y el portero estaba leyendo un libro. Inconscientemente sonreí y pensé que el mundo no está tan perdido como parece. Pensé en Hazel Grace (personaje de "Bajo la misma estrella"), y su idea sobre que este mundo no se va a arreglar hasta que todos lean el mismo libro. Luego estuve segura que las personas tampoco son lo que parecen, nadie se podría imaginar que el portero del colegio lee todas las mañanas. El caso es, que todos somos un misterio y el objetivo de la vida es averiguar cuál es el tuyo. Podemos decir que nos conocemos, pero, ¿realmente lo hacemos?. Ese es nuestro fin. Cuando estemos seguros de quién seamos en realidad, podremos lograr mucho más de lo que nos imaginamos. A mi opinión, nunca nos conocemos al 100%, pero mientras lleguemos a un 90%, es suficiente para avanzar.

Decidí escribir esta entrada sobre mis amigos, porque tal como lo he dicho antes, el objetivo de la vida es conocernos. Y con ellos he llegado a conocerme un poco más de lo que creía.

Empezaré con dos personas que se han vuelto muy especiales para mi en menos de un año. Primero conocí a alguien que actúa fuera de lo común, su nombre es Karla. Al principio nuestras conversaciones eran únicamente literarias. Hablamos durante mucho tiempo sobre nuestros gustos e intereses. Así fue creciendo y fortaleciéndose una gran amistad. Resulta que ahora con ella tengo la seguridad de ser yo misma y expresarme más. Es de las mejores amigas que pude encontrar en el mundo y gracias a ella, también conocí a otra persona increíble, Alejandro. He estado el tiempo suficiente con ellos para decir que son buenas personas, que puedo contar con ellos y expresar mis idealismos sin que piensen que estoy loca o no digo nada coherente.

Llegué a llamarlos "Parabatai" a cada uno. En Cazadores de Sombras, un "Parabatai" es un cazador de sombras compañero de batalla, de otro cazador de sombras. Aunque solo pueda considerarse de tal manera a solo uno en los libros, los considero así a ambos, porque es una forma especial de llamarlos, por ser mucho más que compañeros de batalla.

Hace algunos años conocí a cuatro personas que considero mis mejores amigas: Lucía, María Fernanda, Marissa y María José. Las considero verdaderas amigas porque siempre me han apoyado, en las buenas y en las malas. Tampoco me han abandonado a pesar de algunos problemas que hemos tenido. A principios de año seguíamos siendo un grupo muy unido. Empecé a alejarme de ellas por varias razones que prefiero no mencionar. Sin embargo, cuando empecé a sentirme bien conmigo misma y a descubrir mejor quién era yo, volví con ellas. Puedo decir que fue un proceso difícil, pues con ellas pasaba la mayor parte del tiempo y luego nada. Aun así siguen siendo mis amigas, y espero de todo corazón que eso no cambie.

Quiero llegar al punto en el que, finalmente he decidido qué hacer con mi vida, tengo mis propios ideales respecto a temas variados y me siento bien conmigo misma. Sigo teniendo a mis cuatro mejores amigas y a mis dos parabatai. A quienes les agradezco por estar conmigo en todo momento.

Consideré importante mencionarlos, ya que son de mis personas favoritas en el mundo, porque con ellos puedo ser yo misma y expresarme sin miedo al "¿qué dirán?" que muchas veces me ha perjudicado en mi forma de ser.

Regresando entonces al fin con el que empecé, la vida esta llena de personas buenas y personas malas. Y la mejor manera de sobrevivir a esta "montaña rusa" que es la vida, es ser uno mismo. Saber identificar tu forma de ser, tus intereses, pasatiempos, gustos e ideales, para así afrontarse al mundo con una sonrisa y la seguridad que se necesita. Si tienen la suerte que yo tuve, encontrarán personas que las ayudarán en este largo camino. Recuerden que: "la vida es bella, no fácil".

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